Precio de la vivienda

Si la vivienda es un bien de primera necesidad entonces tiene que actualizar sus precios con la media del IPC. A ese ritmo, ¿cuánto durará la burbuja?

No es más que curiosidad, no voy a comprar una vivienda ahora mismo; tampoco mi necesidad vital de poseer una y construir mi nido para siempre está muy desarrollada, así que más adelante tampoco creo que lo haga. Es sólo que tengo curiosidad por entender cómo nos puede afectar el famoso “pinchazo de la burbuja inmobiliaria”, o saber de qué estamos hablando, cuándo y cómo ocurrirá. Porque claro, nadie lo dice, y no es que los sabios del tema no quieran desvelar sus secretos para así estar por delante del resto en el momento en que se quite de en medio el coche de seguridad, que también, sino que acostumbran a tener información sobre este tipo de cosas sobre la marcha, cuando ya se están produciendo, a través de los medios, que no tienen previsiones mucho más detalladas. Y es que dar previsiones en público es una manera de exponerse, la razón por la cuál después puedan decirnos que nos equivocamos, de cometer errores. Así que, lo que pueda sonar a previsión aquí no es más que organizarme una estructura mental tal que se intuya qué se puede esperar en caso de que sucedan tales o cuales cosas; es más una apuesta conmigo mismo que otra cosa.

Bien. Supongamos que pinto en una gráfica de líneas una que represente el IPC (por usar un indicador conocido) junto con otra que represente la evolución del precio de la vivienda. Está claro que no son directamente comparables, yo no soy un experto en economía, pero en mi estructura mental me ayudan a visualizar la “burbuja”, la diferencia en la variación de precios en general, y la imputada solamente a la vivienda. Números gordos, por supuesto.

Entonces lanzo una definición. Burbuja inmobiliaria: aumento del precio de la vivienda sobre el aumento de precios general en la economía de un sistema tal que haga prever que todo el crecimiento acumulado por encima del crecimiento de la economía del sistema, deba en algún momento ser compensado con un decrecimiento de igual valor total que el crecimiento, para que finalmente se llegue a un crecimiento sostenible de los precios de la vivienda tal que sea del mismo orden de magnitud que el crecimiento del resto de los bienes y servicios del sistema.

¿Cuánto durará el decrecimiento? Depende del propio sistema.

Ajuste rápido

Si hay una bajada brusca del precio de la vivienda será más doloroso; su ventaja es que durará menos; su inconveniente es que habrá que encontrar puestos de trabajo en otro sector para una gran cantidad de trabajadores en ese poco tiempo. Con bajada brusca, por poner una cifra de ejemplo extremo, me refiero a que baje un 45% en un año.

Ajuste lento

Si la bajada es más suave, la recuperación también lo será; su ventaja es que habrá más tiempo para ir encontrando puestos de trabajo en otros sectores para una gran cantidad de trabajadores, pero no todos al mismo tiempo; su inconveniente es que durará más. La cifra podría ser la que parece que se predice por ahí para 2009, un 9% de bajada, que si se mantiene tardaría como mínimo 5 años.

¿Qué es preferible? Seguro que la realidad nos llevará a un escenario intermedio. ¿Tú que opinas? ¿Es mejor pasar el trago del tirón o poco a poco? ¿Crees que de verdad el famoso negocio del ladrillo debe decrecer un 45% en su estructura para ser rentable de cara al futuro?

Datos: Instituto Nacional de Estadística


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